La tiña es una infección de la piel que a menudo parece alarmante, pero en realidad puede controlarse bien si se le presta atención a tiempo.
A pesar de su nombre, no tiene ninguna relación con los gusanos.

La causa de la aparición de la tiña es un hongo que prefiere especialmente los ambientes cálidos y húmedos, y que se transmite fácilmente a través de la piel, la ropa, las toallas, los zapatos, la ropa de cama o el contacto con animales.
El principal signo de la tiña es una mancha roja y redondeada que se parece a un anillo.
Puede picar, descamarse, aumentar de tamaño y extenderse poco a poco a otras partes del cuerpo.
El peligro de esta infección no está en que sea mortal, sino en que es muy contagiosa y puede permanecer durante mucho tiempo en los objetos si no se respetan las normas de higiene.
La primera regla de prevención es mantener la piel seca y limpia.
Después de ducharse o ir a la piscina, es necesario secar bien el cuerpo, especialmente las zonas donde suele acumularse más humedad: entre los dedos, debajo de las axilas, en la zona de la ingle y debajo de las rodillas.
Cuando hace calor, es mejor cambiarse de ropa con más frecuencia y elegir tejidos naturales que permitan que la piel respire.
La segunda regla importante es no usar objetos personales de otras personas.
Las toallas, los peines, las maquinillas de afeitar, la ropa y los zapatos deben ser de uso exclusivamente individual.
Aunque una persona parezca sana, puede ser portadora del hongo.
Es recomendable lavar con regularidad la ropa, la ropa de cama y las toallas, especialmente después de hacer ejercicio o de sudar mucho.
La tercera regla se refiere a los animales domésticos.
Los gatos y los perros también pueden transmitir una infección fúngica, a veces sin signos evidentes de enfermedad.
Si a una mascota le aparecen zonas sin pelo, descamación o enrojecimiento de la piel, lo mejor es consultar de inmediato a un veterinario.
Después del contacto con animales, es importante lavarse las manos y mantener limpias sus camas y mantas.
La cuarta regla es no automedicarse con pomadas hormonales.
Pueden reducir temporalmente la picazón y el enrojecimiento, pero en caso de infección fúngica pueden empeorar la situación.
Estos productos debilitan la protección local de la piel, y el hongo puede extenderse aún más.
Ante la sospecha de tiña, es mejor utilizar solo medicamentos antifúngicos después de consultar con un médico o farmacéutico.
Y, por último, la quinta regla es fortalecer el sistema inmunitario.
Dormir bien, llevar una alimentación completa, beber suficiente agua, reducir el estrés y consumir más vitaminas ayudan a la piel a protegerse mejor contra las infecciones.
Un organismo fuerte resiste los hongos de forma mucho más eficaz.
Es más fácil prevenir la tiña que tratarla durante mucho tiempo después.
Una higiene sencilla, la atención a la piel, los objetos limpios y la precaución al entrar en contacto con animales son una protección fiable que ayuda a mantener la piel sana y evitar consecuencias desagradables.







