La acidez nocturna es un problema frecuente que puede interferir con el sueño normal y empeorar el bienestar por la mañana.

Cuando una persona se acuesta, el ácido del estómago sube con más facilidad por el esófago, provocando ardor, un sabor ácido en la boca, sensación de pesadez y molestias en el pecho.

Este estado suele estar relacionado con cenar tarde, comer en exceso, consumir alimentos grasos o picantes, café, dulces y estrés.

Para reducir las molestias, intenta no comer 2–3 horas antes de dormir, elige una cena ligera y duerme con la cabeza un poco elevada.

También es importante beber suficiente agua, no acostarse inmediatamente después de comer y observar con atención qué alimentos provocan acidez precisamente en tu caso.

Si la acidez se repite con frecuencia, aumenta o va acompañada de dolor, es mejor consultar a un médico, porque puede ser una señal de problemas en el estómago o en el esófago.

El cuidado de la digestión empieza con hábitos sencillos: comida ligera por la noche, un ritmo tranquilo y una actitud atenta hacia tu propio organismo.