El corazón es uno de los órganos más importantes de nuestro organismo, y cada minuto realiza un enorme trabajo al bombear sangre y proporcionar oxígeno a las células.
Pero a veces el flujo sanguíneo en las arterias coronarias se altera debido a placas de colesterol o a un coágulo de sangre.

Cuando un vaso sanguíneo se estrecha o se bloquea por completo, una parte del músculo cardíaco deja de recibir suficiente oxígeno.
Así es precisamente como puede desarrollarse un infarto de miocardio — una condición peligrosa en la que se dañan los tejidos del corazón.
El principal problema es que los primeros signos a menudo parecen cansancio común, estrés o un malestar temporal.
Dolor o presión en el pecho, falta de aire, sudor frío, debilidad, náuseas, molestias en el brazo izquierdo, la espalda, el cuello o la mandíbula — todo esto puede ser una señal de advertencia.
Es importante recordar: ante la sospecha de un infarto, no se debe esperar a que “se pase solo”.
La ayuda oportuna puede salvar una vida y reducir el daño al músculo cardíaco.
Una alimentación saludable, el control de la presión arterial, abandonar los malos hábitos, la actividad física y los chequeos regulares ayudan a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Cuida tu corazón — trabaja para ti cada día sin descanso.







